De pequeña solía llorar por todo. Me insultaban porque me cortaba el pelo, se aprovechaban de mi para los deberes... Pero un día mi madre me dijo que no podía seguir así, que tenia que plantar-les cara, si no, no me tendrían respeto nunca y así fue. Me dejaron de lado un año, pero poco a poco los enemigos se cansaban y venían a ser amigos. Hasta que no quedo nadie menos una niña repelente que le hicimos pasar por todo lo que pasé yo. Al final cambió y no me volvió a molestar.
No hagas nunca lo que no te gustaría que te hicieran.
Tienes mucha razón ... :)) También creo que la gente se deja llevar mucho por las apariencias. Este también comporta lo que dice tú historia.
ResponEliminaSi esque en el fondo todos somos iguales: todos tenemos piel, huesos, órganos, tejidos... Y lo que es más importante, corazón.
Respeto